La edad sí importa… en el coaching…

Grabad esto en vuestro corazón: cada día es el mejor del año

Emerson

Aunque no me gusta la idea… la experiencia me indica que la edad influye a la hora de contratar a un coach… algo que para algunos puede ser intuitivo… pero también hay preferencias contra-intuitivas que los años de circo te enseñan…

Ahora… no hay que ser determinista… esta es una variable más… una de tantas… como podría ser el género, la formación, las experiencias del coach, las referencias o el barrio…

Independiente de lo anterior, la edad de nuestros clientes puede entregarnos valiosa información, luces no solo de porque la conexión funciona, sino de cuáles son los dilemas propios de la etapa que atraviesa.

Por lo anterior, haré uso de una obra clásica para fijar, arbitrariamente, algunos hitos o edades que probablemente hoy estén algo desactualizadas, pero que igual sirven para preguntarse

¿dónde estoy?

¿debiera estar aquí?

¿dónde me gustaría estar?

lost

El libro aludido es “Identidad, Juventud y Crisis”, de Erik H. Erikson (1902-1994), misterioso autor de origen alemán-danés-judío que vagó por Europa en su juventud y que se asentó en su adultez en los EE.UU.

Desde aquí postuló que todos los seres humanos tenemos que atravesar una serie de crisis a lo largo de nuestra existencia… y recomendó… a los jóvenes norteamericanos… viajar por el mundo… para encontrarse a sí mismos…

Analizado por psicoanalistas de la talla de Anna Freud, no se limitó al diván, y fuertemente influenciado por el trabajo de los antropólogos Margaret Mead y Gregory Bateson, realizó estudios sobre los pueblos indígenas norteamericanos y escribió sesudos análisis sobre figuras tan disímiles como Gandhi, Hitler o Gorki.

Este analista, que según las malas lenguas antes de dedicarse a la psiquis dormía entre puentes y museos, afirmó que nuestras formas de superar una crisis vital… determinarán las siguientes… y así sucesivamente… hasta la tumba…

A continuación, a modo de resumen, expondré cuáles son estas etapas y en qué consisten.

  1. Confianza básica vs Desconfianza básica. El primer desafío del recién nacido es confiar en su entorno. Aquí el rol de la madre es vital, pues ella es la encargada de transmitirle  una seguridad plena en los otros y un sentimiento de propia confiabilidad. El niño recibe y acepta lo que se le da y se inicia una incipiente reciprocidad. Si estas metas no se cumplen, el niño sentirá una sensación de abandono e incluso rechazo.
  2. Autonomía vs Vergüenza. Cuando el niño logra la confianza básica, el siguiente paso es darse cuenta de que él es distinto a su madre. Aquí el niño empieza a experimentar sus primeros actos de voluntad, claves para el desarrollo de la futura iniciativa y del autocontrol. Si el niño siente una pérdida de autocontrol o un excesivo control por parte de los padres, estará propenso a desarrollar una vergüenza o duda que le impedirá la autonomía y lo retrae al estadio anterior.
  3. Iniciativa vs Culpa. El niño autónomo sufre un fuerte cambio; su desarrollo locomotor y la ampliación del lenguaje aumentan su imaginación y curiosidad. Preguntan, experimentan, responden y son capaces de fijarse metas. Se incorporan a la vida activa vigorosamente, lo que podría traerle dificultades con sus progenitores y cuidadores. Si el niño siente que su iniciativa es castigada, esto le acarreará confusos sentimientos de culpa.
  4. Laboriosidad vs Inferioridad. Período de latencia e inicio de la escolaridad. El niño al ingresar al sistema educacional aprende a inhibir su impulsividad para socializar y a sublimar sus impulsos en la “creación”. Los estudios, los amigos, deportes y/o el arte, son formas o actividades que permiten al niño sentirse competente. Sin embargo, hay niños que no están preparados para cambiar a “su madre” por el “conocimiento”. La comparación con su progenitor del mismo sexo, con hermanos mayores o con compañeros, primos o amigos que sí lograron la transición, puede generar en el niño un sentimiento de inferioridad.
  5. Identidad vs Confusión. Esta etapa es una moratoria psicosocial que permite al adolescente experimentar distintos roles y donde se intenta integrar identidades pasadas y actuales junto a los fuertes cambios físicos.
  6. Intimidad vs Distanciamiento. El adulto joven, una vez configurada su identidad, es capaz de buscar una pareja, un compromiso, una fusión de identidades. Pero al no sentirse seguro de su identidad, se aleja de la intimidad interpersonal y sufre un sentimiento de aislamiento, pues nunca se siente realmente él mismo.
  7. Generatividad vs Estancamiento. La adultez media busca, a través (principalmente) de los hijos, transmitir lo aprendido y de expandirse en los cuerpos y mentes de otros. Si este enriquecimiento de la vida falla, el individuo se retrae, se aburre y empobrece por un sentimiento de estancamiento.
  8. Integridad vs. Desesperación. Esta última etapa de la vida sirve para hacer una revisión de la vida. La aceptación del ciclo vital único y propio genera una integridad que permite defender la dignidad del propio estilo de vida. La sabiduría surge entonces como una tradición viviente, que nos salva de la angustia y desesperación de no aceptar el destino como el marco de la vida. Hay una especie de arrepentimiento y desesperación por no poder rehacer la vida.

* * *

A partir de estas 8 crisis surgen innumerables preguntas, pues muchas veces, pese a la edad de nuestros clientes, nos encontramos con sujetos con fuertes sentimientos de inadecuación y serias dificultades para confiar y para lidiar con la vergüenza, la iniciativa y la culpa.

¡Y son canosos!

Sí, pese a los años, hay sujetos que arrastran miedos innombrables, inconfesables y que de repente, a los 40, se hacen insostenibles, debido a una experiencia altamente desagradable.

Personas de 50 que te juran que toda su vida supieron lo que tenían que hacer y que ahora que perdieron el trabajo, no tienen idea para donde van y se sienten cual adolescentes en busca de su destino.

¡Y yo que criticaba tanto a mis hijos!

Hombres y mujeres recién separados, llenos de culpas y con serias dificultades para empezar una vida autónoma… que le exigen a sus hijos que maduren… cuando muy en el fondo… lo único que quieren… es dar marcha atrás… a ese ilusorio paraíso de seguridad… donde papá y mamá sabían que hacer…

No faltan los adolescentes preocupados por su jubilación y por la huella que dejarán en este mundo o treintones que ansían ser padres… sin soportar la intimidad ni la responsabilidad… por otros seres…

¡Ni plantas puedo cuidar!

En definitiva, pese a que es difícil encontrarse con sujetos que vivan “la” crisis de acuerdo a “su” edad, lo cierto es que esta información nos da pistas… de cuan profundo es el asunto… pues si una persona de casi sesenta arrastra una crisis desde la adolescencia… sabremos de inmediato que estamos ante un hueso… duro de roer…

Lo mismo pasará con sujetos que declaran que nunca les fue fácil confiar… y que cuando lo hicieron… pese a todas las advertencias familiares… los traicionaron…

Este mensaje, así como el de personas que han vivido en el aislamiento y la vergüenza por décadas, debieran hacernos entender que por muy buenos trucos de magia que nos sepamos, aquí nos vamos a encontrar con una montaña, que si nos animamos a recorrer, nos obligará a prepararnos.

teen

Muy distinto es el caso de sujetos que relatan haber superado todas estas crisis, pero que retrocedieron a raíz de algún quiebre reciente (separación, muerte, desvinculación, etc.). Aquí las posibilidades de recuperación y de hacer coaching son mucho más alentadoras… lo que no significa que no sea intenso…

Y en estas crisis, adecuadas o no a la edad, entras tu, como coach, pues tu tienes… una edad… y ese dato… en algunos momentos… puede marcar la relación… para bien o para mal…

Para muchos será frustrante que seas tan joven y que te quede toda la vida por delante… no como a ellos… que solo les queda el retiro… otros estarán felices de reconectarse con otras etapas de la vida gracias a ti… otros agradecerán tus canas y tu experiencia y te verán como un mentor… y no faltará el adolescente que se decepcione al ver que no eres tan viejo ni tan sabio… como Gandalf…

Sí… pasan cosas… y en el próximo post veremos cómo esto afecta nuestro desarrollo laboral… pues hay una serie de etapas y condiciones que conviene también considerar.

¡Hasta entonces!

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