La edad sí importa… en el coaching ejecutivo

El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños

Eleanor Roosevelt

En el post pasado Erik Erikson nos describió las crisis propias de la edad y ahora, de la mano de Manfred Kets de Vries y Danny Miller, revisaremos lo que pasa en el trabajo… a medida que avanzamos en el ciclo vital.

En la “Organización Neurótica”, obra que hemos utilizado en este blog para describir algunos estilos de liderazgo, los autores dedican un capítulo especial (capítulo 5) a las “Crisis en los ciclos de vida y satisfacción personal en el trabajo”.

Para los que recién se están sumando a este blog y no saben de quien hablo, les cuento que Manfred Kets de Vries es un reconocido psicólogo clínico holandés, profesor de INSEAD, experto en el desarrollo del liderazgo y el comportamiento organizacional.

Este analista ve las organizaciones desde una mirada psicodinámica y en “La Organización Neurótica” (1984)muestra como el estilo psicológico de sus líderes moldea el funcionamiento de las dinámicas grupales y de las distintas formas de relacionamiento.

Otro de sus aportes es adaptar la clásica visión del ciclo vital de Erik H. Erikson -que revisamos en el post anterior- al mundo y a la realidad organizacional.

Gracias a este aporte (que es importante recordar que es de los años ochenta), es posible explorar y comprender cuáles son las crisis vitales que afectan el desempeño profesional de los ejecutivos en las organizaciones.

lost-in-translation-facebook

El Ciclo Vital en el mundo laboral

Así como los niños -desde la perspectiva de Erikson- deben adaptarse a su entorno y atravesar una serie de etapas o crisis para madurar, los adultos deben hacer lo propio en el mundo laboral.

¿Suena lógico verdad?

A continuación veremos las principales dificultades que deben sortear los directivos en su carrera ejecutiva.

1. Fase de choque con la realidad

  • Desencanto: Los primeros años laborales pueden caracterizarse por el desencanto y la frustración debido a las limitaciones y a la naturaleza rutinaria del trabajo.
  • Manejo de las expectativas: Habitualmente las expectativas son poco realistas y la organización puede no ser capaz de ofrecerle satisfacción y formación a sus recién empleados. La satisfacción en la organización implica un horizonte más lejano que aquellos a los que estaban habituados mientras estudiaban en la universidad.
  • Dependencia y conflictos con la autoridad: Los “ritos de paso” a la entrada en una organización y la dependencia de un director de rango superior no siempre son fáciles de aceptar. En esta primera etapa, es común que la piedra de tope sea el jefe.
  • Confusión: La confusión comúnmente desemboca en la insatisfacción; estado que puede verse empeorado por el hecho de que la organización no utilice todo el potencial del recién llegado y éste puede no ser capaz de responder a la ambigüedad de la situación y a la inexistencia de orientación.
  • Trabajo y matrimonio: Este período de la vida laboral suele coincidir con la exploración de una estructura de vida (matrimonio y familia propia) y por primera vez se han de tener en cuenta las concesiones necesarias entre la vida pública y la privada.
  • El estrés y las frustraciones aparecen debido a la falta de congruencia entre las expectativas individuales y organizacionales. Etapa en que las personas pueden declarar estar “soberanamente asqueadas” con su trabajo.
  • Asfixiados: En esta etapa también es posible que las personas reclamen no estar aprendiendo casi nada, no tener una influencia importante en la organización y sostener que sus posibilidades de un rápido ascenso parecen escasas.
  • Decepción: Es común que en esta etapa las crisis contaminen otras áreas de la vida. Muchas veces los ejecutivos esperan más de sí mismos, y empiezan a sentir que sus parejas también están un tanto decepcionadas por su falta de progreso profesional y económico.

2. Socialización y crecimiento

  • Después de unos años de declive, la curva de satisfacción vuelve a subir. Los resultados de los procesos de socialización en la organización están empezando a dar fruto.
  • El joven jefe empieza a apreciar más plenamente las realidades de la vida de una organización y a comprender las limitaciones de su trabajo.
  • Es una etapa donde se empiezan a vivir los primeros logros, la sensación de competencia. Aquí se suelen sentir  más satisfechos con su empleo y con la organización.
  • Los ejecutivos se empiezan a sentir cada vez más su propio jefe y van alejándose de su mentor. Han encontrado un espacio en la empresa y esto aumenta su paz mental, ya saben cómo y dónde “encajan”. Mayor conciencia de la realidad de la política de la organización.

3. Crisis de mitad de la vida profesional (casi 50)

  • Entre los 35 y los 45 empieza un nuevo período crítico. Es común que los ejecutivos y directivos empiecen a sentir una brusca caída en la satisfacción profesional y organizacional, sensaciones relacionadas con la proximidad de la crisis de la mitad de la vida.
  • Estudios alertan de un súbito aumento de la tasa de mortalidad entre los directivos debido a la toma conciencia  de lo inevitable de la propia muerte. Aparentemente este reconocimiento de la propia mortalidad fomenta la aparición de síntomas depresivos.
  • La vida se reestructura en términos de tiempo  que queda para vivir en lugar de tiempo pasado desde el nacimiento. No sólo cambia la dirección de la conciencia, sino que la idea de que el tiempo es finito empieza a rondar.
  • Período donde el conflicto entre fecundidad y estancamiento pasa a primer plano. Mientras algunos se empiezan a preparar para ser guías de la siguiente generación, otros viven con una sensación de estancamiento, de ausencia de crecimiento, e incluso algunos desarrollan una fuerte envidia hacia los otros (casi siempre, más jóvenes) por la percepción de haber perdido muchas oportunidades en el pasado.

4. Crisis de la mitad de la vida profesional (los 50 y un poco más)

  • Los ejecutivos y directivos empiezan a sentir los efectos del embudo; las oportunidades de ascenso están fuertemente limitadas. Sensación de haber quedado atrapado.
  • Otro estado común es la obsolescencia profesional, sensación que se agrava con problemas externos como el declive físico, la aparición de algunas enfermedades, problemas sexuales.
  • Período en que la satisfacción conyugal alcanza su punto más bajo, por lo que la creciente independencia de los hijos facilita que se produzcan  muchos divorcios tardíos, lo que aumenta el estado de depresión e insatisfacción.
  • La disparidad entre ambiciones y logros se hace más evidente, se vive con la sensación de que el tiempo se agota, acompañado por la desilusión.
  • Se puede asumir que la insatisfacción en el trabajo es sólo una manera más de expresar la insatisfacción global con nuestra suerte en la vida. Es un momento en que las expectaciones vacilan debido a una serie de decepciones.

5. Fase de aceptación

  • Pasada la crisis de los 50, viene un período de re-estabilización. Es una fase de mantenimiento en la carrera; tranquilidad por haber llegado a una meseta, racionalización y aceptación de su posición en la vida, de aceptar sus limitaciones.
  • Pasados los 50, los ejecutivos y directivos se suelen preocupar menos por los sueños de futuro y más por la satisfacción de su papel de mentores de la nueva generación. Los directivos se empiezan a centrar más en el aquí y ahora de su carrera profesional y en desarrollo de las nuevas oleadas de recambio.
  • Se produce un desplazamiento hacia actividades fuera del entorno profesional, que se convierten en nuevas fuentes de satisfacción; un nuevo equilibrio en el matrimonio, que se facilita al marcharse los hijos de la casa. En esta nueva etapa es más fácil asumir nuevos papeles y la satisfacción en el matrimonio tiende a aumentar.
  • Es común que se empiecen a involucrar en actividades para “ensanchar su vida”, participando  en iniciativas caritativas,  ligadas a la comunidad, o simplemente tomándose más en serio hobbies como el golf, ciertos estudios –largamente postergados por el trabajo-, lectura y la pesca.
  • Muchos directivos señalan haber situado –por fin- su trabajo en la perspectiva correcta, viéndolo principalmente como un medio de lograr una buena vida para su familia y proveer para sus años de retiro. Ya no se sienten “inclinados a ser un pez gordo o una estrella”.

6. Fase previa a la jubilación

  • En esta etapa es habitual escuchar que la vida es algo que sólo pasa una vez y que no ofrece segundas oportunidades.
  • Muchos directores tienden a volverse más introspectivos y reflexivos, buscando un nuevo equilibrio entre sus actividades y la contemplación; es un tiempo de reevaluación, de integrar y resolver los asuntos inacabados del pasado.
  • La aceptación de la jubilación coincide con la crisis que Erikson señala existir entre la polaridad de la integridad y la desesperanza. Aquí las dificultades giran en torno a la aceptación de menores niveles de poder y responsabilidad, y los problemas propios de su sucesión.
  • El director de edad empieza a prever la pérdida de apoyo social y financiera. Para muchos, es difícil asumir los cambios en su papel y posición social, tanto en el entorno profesional, como personal. Mientras algunos llegan a esta etapa seguros y afianzados (aquellos que han logrado la integridad), otros viven llenos de temores y desesperanza debido a que no les satisface lo realizado hasta ahora y el escaso margen que tienen para enmendar la marcha.
  • Uno de los cambios más notorios, es que estos directivos deben aprender a pasar más tiempo en casa, lo que puede provocar fricciones. Los factores de mayor irritación serán la mala salud, los problemas financieros y la disminución de la actividad social.

*  * *

Cuando leí este capítulo por primera vez.. me alivió darme cuenta que era normal estar frustrado… cuando uno se estrella con la realidad. Aunque suene absurdo, me tranquilizó saber que no era el único pelotudo que se sentía como león enjaulado en su primer trabajo.

Y es bueno darse cuenta que muchos de nuestros clientes más jóvenes están pasando por lo mismo… de distintas maneras…

Por ejemplo, en los bancos en que he hecho coaching, me ha tocado mucho lidiar con la percepción de que el embudo se está estrechando… y esto lo he visto en gerentes de 35, 45 y 55… en diferentes intensidades.

También pasan cosas divertidas.

Me tocó hacerle coaching a un alto ejecutivo de una gran empresa… que lo habían invitado a dar un paso al costado. Él lo venía venir y ya se había estado preparando, pero cuando llegó el momento… fue un balde de agua fría…

Y cuando vio que el coach que le habían asignado apenas superaba la treintena… no escondió su cara de asombro… pero fue muy cordial.

Le encantó saber que no solo era coach, sino psicólogo, y cuando supo que era jungiano de corazón… su cara se iluminó.

Me contó que había tomado un diplomado… me habló de su sombra, sus sueños, el ánima… el inconsciente colectivo… estaba fascinado…

La verdad… no pude coachearlo… y él me insistió en trasladar las sesiones a elegantes restaurantes… a los que no me pude negar… y en esos almuerzos… su principal interés era mi vida… y mis padres…

¿Por qué?

Por extraño que suene, la principal preocupación de este sujeto no era la jubilación… sino sus hijos… y cuando se dio cuenta que ellos tenían alrededor de mi edad… empezó un divertido interrogatorio…

Tras mis respuestas venían profundos suspiros… y más preguntas… pues lo que lo más le inquietaba era qué había hecho mal…

Padre de cuatro hijos, ninguno estaba casado ni tenía hijos. Y lo que más le dolía… es que no tenían la menor intención.

¿Qué webada hice?

Cuando supo que yo tenía tres hijos y que me había casado por la iglesia… casi se infarta… pues según él sus hijos le habían dicho que esas eran cosas del pasado.

¿Cómo lo lograron tus padres?

Eran almuerzos francamente divertidos. Lejos de cualquier preocupación económica, lo que más le quitaba el sueño era la desconexión con sus hijos y sus parejas.

¡Tienen tu edad y no puedo hablar con ellos así!

Las almuerzos se hicieron constantes y la buena noticia es que pese a todas sus aprehensiones, uno de sus hijos le anunció iba a ser abuelo, noticia que no solo le cambió la cara… y el discurso… sino que a los meses… hasta su foto de perfil de su Facebook y su what’s up eran de su nieto.

Todos los malestares por las parejas y los matrimonios quedaron atrás… tan atrás… como la jubilación… o la preocupación por el futuro… ahora… lo único que quería era más nietos y más tiempo para disfrutarlos junto a su señora… a quien reconocía admirar y adorar por su infinita paciencia, apoyo y cariño.

Y no puedo negar el privilegio de acompañar y compartir tan distinguidos platos, con un sujeto que entre un restaurante y otro, pasó de la desesperación… a la integridad…

¡Salud por él!

campbell-jung

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s